diciembre 05, 2007

"Gasping

but somehow still alive."

T.S.












A veces desearía hacer arder este lugar. O demandarlos, demandarlos a todos, no sé a quiénes, a "Ellos" por atentar contra el color y la alegría, por clases subterráneas, por perjuicios a la salud mental, por rejas, por clases subterráneas otra vez, por exceso de viento, por exceso de gris, por contratos de vivienda para no sé cuántos meses, por frío, por dedos ateridos, pies mojados. Por todo eso y no sé a quién hay que dirigirse, dónde puedo presentar mis quejas, mi denuncia.

diciembre 04, 2007

"¿Qué puedo hacer si no puedo hacer nada?"

Ahora entiendo el tope de las ventanas, la madera de seguridad entre mi cuerpo y el abismo. Ahora entiendo los carteles de look after your mental health, de la línea nocturna y los samaritanos por si te encuentras frágil que alguien te escuche antes de lanzarte del número quince de la torre Keynes o la Rayleigh, los de mantenimiento entrando al cuarto una vez al mes - aunque estés durmiendo, o vistiéndote, o descalza sentada en la cama - buscando objetos punzantes o cortantes y confiscándote un tenedor y una cuerda de tender. Ahora entiendo. No soy yo. Aquí llora todo el mundo, lloramos encerrados en cuartos de las mismas dimensiones y del mismo verde en las peredes. Lloramos y luego salimos con fuerza a los escasos metros de campus y clases subterráneas y nos cruzamos por los pasillos o a la altura de la lavandería y tenemos siempre mala cara. Ya no nos los decimos, pero al principio nos gustaba preguntarnos: ¿Qué tal? Y alguien optimista: Yo ya veo la luz... Podríamos ir al teatro del pueblo o una tarde al cine en Londres. Ahora ya no lo intentamos. Ahora ya todos sabemos lo que salva y lo que no y lo vacío que se ha quedado todo. A partir de las cuatro de la tarde, cuando está ya tan oscuro, hay una tristeza general que nos cubre los ojos a todos los no nacidos aquí, y se nos nota al andar y vagamos buscando algo con frío y con pérdida y al principio decíamos: Esto es sólo el principio, algo tiene que cambiar. Ahora no decimos nada o decimos, solamente: A lo mejor se arregla todo en primavera.

http://youtube.com/watch?v=mDMLuW9TE7Q

noviembre 27, 2007

Desde que sé que has estado aquí este sitio es distinto. Has estado, yo nunca pensaba que un día estarías. A mí Cloe me gusta más, yo creo que Cloe sí vale.

noviembre 19, 2007

18


Habito un desorden, como en Línea 1, pero sin armas, quiero decir sin drogas. Tengo el sueño en los párpados y un terrón de azúcar recién nacido de Montmartre. Me niego la autopena, la self-pity que dicen aquí. Me tomo cada hora (aprox) la temperatura. Parece cierto que no tengo fiebre.
Felices veinte, Eme, felices veinte.

noviembre 14, 2007

ese velo amarillo y la sintaxis invertida

en estas noches se me ocurre nada más que decir que estamos perdidos en una masa informe de palabras sin puntos porque estamos perdidos estoy perdida yo estás perdido tú no sé cuánto separa esto de lo otro no sé cuánto de lejos no sé mucho más que la pérdida que cómo duele la pérdida y este lugar es como una negación y sentir que he perdido la voz que me narraba y que este lugar es como un no rotundo un sitio en potencia y sin gracia de cielos bajos y nieve en las botas y posibilidad de niebla y chubascos a media tarde y mucha gente que dice you alright todo el tiempo sin alma ni educación y supermercados a dos kilómetros y frío en los dedos está siempre el frío en los dedos y jurarme nunca más habitar un lugar sin calles y buscar en londres lo que no hay aquí porque aquí no hay nada y casi nadie y myolastan cincuenta miligramos y notarlo crecerme en los dedos expandirse polvo blanco desde la sangre a la sangre y llegarme a los párpados y al sueño por fin notar el sueño y deshacerse el nudo entre los ojos el nudo de la garganta el miedo y el velo amarillo que no me deja dormir no es fácil a veces habitar el piso tres de la torre rayleigh no es fácil los tapones esa masa informe que multplica el ruido no haca más que multiplicar el ruido no me gusta oírme por dentro ni que acaben en domingo todos los días es verdad que aquí a menudo habito ese velo y que ese velo es de color amarillo y lo cubre todo y se vive en él como en un naufragio y pienso en dostoievski y en el nombre ruso para manicomio y me pregunto por qué ese color y por qué los bebés lloran más en habitaciones amarillas y por qué tengo sueño sólo si myolastan cincuenta miligramos para el dolor de huesos por fuera de músculos quiero decir y por qué es todo aquí como si le sobrara otoño y le faltara verdad me agota esa falta de verdad y el color amarillo en todas partes

octubre 22, 2007

"Como una luna en el agua"


Es tarde aquí aunque una hora menos. No me gusta las dos y veintidós. Hace ya tiempo porque me lo prohibí. Luego siempre falto a las cosas que me prohíbo. Tengo fotos de París en toda esta pared que es verde y me juro no volver a España hasta el mes doce, día catorce. Me lo prometo muchas veces convenciéndome y veo películas húngaras los jueves de siete a ocho y media y luego llega la novia del director de la Film Society y me habla como si fuera estúpida. Hay mucha gente así en este lugar, que te habla como si fueras estúpida. Luego por suerte hay otra gente que salva y te hace pajaritas con el programa del concierto de jazz del día dieciocho de octubre y te las pone debajo de la mesa para que nadie se de cuenta de que las puso ahí. No sé, lo cierto es que lo que más repito aquí es que no sé.

marzo 12, 2007

3A, Ronda Norte

Cuando yo subo a las 8.40 los lunes y los miércoles los niños ya están ahí. Son dos y van siempre juntos y mirando por la ventana. Entonces, cuando entra él, siempre hay uno que avisa al otro. "Ya viene". Y se ríen y se miran los pies o el suelo. Él, que es canoso y va siempre con camisas de cuadros y de manga corta, se les sienta al lado y les dice: Ya vamos, ¿eh? Y ellos se ríen mirando al suelo y no le contestan. ¿Un caramelo? Y ellos se ríen. Él les acerca caramelos de café a la cara y ellos los cogen sin mirar y sin para de reírse tímidos. Se dan muchos golpes en las piernas como diciendo: Aquí está otra vez, aquí lo tenemos. ¿Estudiais mucho? Y ellos callados. Qué pillos sois, jodíos. Y ellos se miran y se ríen a carcajadas y salen huyendo en la parada "Colegio María Maroto" y desde la calle le sacan a él la lengua y se ríen muy fuerte y se les oye desde dentro. Entonces él se agarra a la barra que hay más cerca de la puerta y mira mucho a todo el mundo. Cada vez que alguien sale dice: "Se acabó el billete." Y se ríe mucho y se pone colorado de risa o de tos. Pero hoy había otro hombre. Un hombre un poco viejo y con chaqueta y con un ramillete de azahar "de los naranjos bordes" en la mano. Lo llevaba muy cerca del pecho y cuidaba mucho de que nadie lo rozara al bajarse. Entonces le ha dicho al de la puerta: "Es azahar de los naranjos bordes. Es para mi mujer que está ingresada en el Morales. A ella es que le gusta mucho el azahar." Y el de la puerta agarrado a su barra, mirándolo mucho y esperando a que el de las flores se bajara en la parada Ronda Norte 16 para decirle: Se acabó el billete. Y reírse luego y ponerse colorado de risa o de tos.

Galileo

Éramos cuatro. Mi padre, dos conocidos que no recuerdo y yo. En el sueño todos sabíamos quiénes éramos. Esperábamos mucho y amanecía en esa estación tan gris. Esperábamos algo mirando todos los autobuses que venían y se iban y ninguno era el nuestro. Tratábamos de no dormirnos y hablábamos mucho. Y ninguno en era el nuestro. Yo a veces iba a por café a la cantina. Luego lo bebíamos y mirábamos tristes todos los autobuses. Y nada. Era un espera fría, extraña. Y nunca hablábamos de lo que esperábamos. A veces llegaba alguien, se sentaba, nos mirábamos todos, pero en seguida venía su autobús y el extraño se iba. Se iban todos menos nosotros, que nos cruzábamos de brazos y nos hacíamos para atrás en el asiento. Entonces yo decía: "Eppur si muove" y nos reíamos un poco, al principio. Luego la risa iba creciendo y yo acababa llorando de tanto reírnos y todos nos mirábamos como entendiéndolo todo y yo, sin apenas poder hablar, decía: Si en ese tiempo hubiese estado vivo Woody Allen, habría tratado de detener la Tierra. Y entonces aparecía Woody Allen en holograma, vestido de otro tiempo, corriendo delante de una Tierra de plastilina y daba vueltas como las dan los roedores en esas ruedas de plástico, y trataba de detenerla con barras de metal azules de esas que se usan para apuntalar las ruinas. Nos reíamos mucho, y los autobuses de fondo, y nosotros esperando, riéndonos tristes, y al despertarme me he encontrado mal.

febrero 06, 2007

Palomas cendalinas

Hoy me acabo de enterar, me acaban de decir que las palomas grises se llaman de esa manera tan nueva. Y me lo dicen, me lo han dicho por cómo ayer casi le vomito al suelo, a los arcos de ciudad, de ver tanta pluma muerta, helada, caída de los tejados. Están matando a las palomas. Las están matando una a una, pero a todas de golpe. Ellas se quedan impregnadas de algo que yo no sé si imagino líquido o de gas, pero veneno, que les anula las alas, que las sume en una agonía de plumas y niños por toda la plaza viéndolas caer. Me puse la mano en la boca par no vomitar. Todo lleno de palomas muertas. Sabía que luego soñaría con eso. No soporto las aves muertas, y sin embargo, todo lleno de palomas. Desde que las vi, desde las palomas, no me he atrevido a salir a la calle.